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Brescia renacentista

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Brescia Palazzo Loggia

En 1426 Brescia entra a formar parte del territorio de la República Véneta, a la cual permanece ligada hasta 1797. El episodio que turba los cuatro siglos de estabilidad del sometimiento a Venecia es el terrible asedio de las tropas vizcondesas comandadas por Niccolò Piccinino que dura desde 1438 hasta 1440. Al principio cuarenta bombardas baten durante meses las murallas, antes de lanzar el asalto decisivo,  rechazado sin embargo por los mil soldados y seiscientos caballeros brescianos; narra la tradición que el mérito de su victoria se debe también a la milagrosa aparición de los Santos Faustino y Giovita, los patronos de la ciudad. Un monumento del siglo XVI en la mitad aproximadamente de la via Brigida Avogadro, calle dedicada a una heroína bresciana del período, recuerda el punto en el que los santos aparecieron sobre las gradas del Roverotto para ayudar a los brescianos, aliados de los venecianos, a contener el ataque lanzado desde los Ronchi por quincemil soldados vizcondeses , mientras quinientos de sus caballeros intentaban hundir Canton Mombello. También el breve intervalo de dominación francesa (1509-16) marcó un momento trágico de la historia bresciana con uno de los más feroces saqueos que se recuerdan.

Brixia fidelis escriben los vénetos del siglo XV al lado del escudo de la ciudad que, retomada en 1516, es fortificada: el Castillo se rodea por un segundo cerco de murallas, es ejecutada la “spianata”, es decir la destrucción, por razones militares, de todos los edificios una milla por fuera de las murallas de la ciudad; se excava una trinchera para separar el Castillo de los Ronchi y se termina en 1610 la reconstrucción del círculo amurallado externo reforzado por los modernos baluartes de Canton Mombello y de la Posterla.

**En los primeros dos siglos de la dominación véneta, Brescia se transforma de ciudad medieval en una ciudad que, a pesar de los límites de las posesiones, del poder de la Serenísima es expresión de decoro y magnificencia.

Son distribuidos los espacios urbanos (con la apertura, sobre todo, de las plazas de la Loggia y del Mercado), se crean nuevas calles (se cubre el torrente Garza) a lo largo de las cuales se alinean ordenadamente las casas con fachadas pintadas al fresco; un gran hospital unifica los numerosos hospicios y, en la actual zona de la piazza della Vittoria, se organiza un complejo sistema de espacios comerciales.

A comienzos del siglo XVI Brescia cuenta con casi 40000 habitantes y, después de la interrupción de la ocupación francesa, retoma el fervor constructivo, posibilitado también por las nuevas áreas edificables disponibles después del abatimiento de la Ciudadela de los Visconti, barrera que obstaculizaba el tráfico urbano, siempre muy intenso.

La Piazza della Loggia, de impronta renacentista lombardo-véneta , se convierte en el corazón civil y la validez del programa urbanístico realizado por el ayuntamiento entre 1520 y 1560 queda demostrada por el hecho de que el centro, rediseñado durante aquel cuarentenio, asume el aspecto que todavía hoy conserva. Las construcciones que dibujan los contornos de la plaza (el palacio de la Loggia, el Monte de Piedad, los pórticos y la Torre del reloj) dejan testimonio del decoro monumental, el clima de fervor humanístico del período del siglo XV y el esplendor del renacimiento bresciano. No son menos algunos edificios eclesiásticos: el primero de ellos la joya de la escultura renacentista representada por el santuario de Santa Maria dei Miracoli, pero también la iglesia de San Giovanni Evangelista y de San Giuseppe o la basílica de Santa Maria delle Grazie, del siglo XVI.

Laboriosidad y habilidad caracterizan también a la nobleza local; las grandes familias (los Martinengo, pero también los Averoldi, los Lechi, los Gambara y otros), que saben aprovecharse del largo período de estabilidad política para convertir en más productivas sus posesiones de tierra, testimonian su potencia económica y el alto nivel cultural erigiendo durante el período de la Serenísima numerosos palacios en la ciudad. Éstos, articulados generalmente en tres cuerpos con planta en U, están organizados entorno a un patio porticado, con jardín posterior; se accede al salón central en el piso superior, alineado según el eje viario principal, subiendo una amplia escalera. Protagonistas de la intensa época edificativa renacentista y manierista son Ludovico Beretta y Pietro Maria Bagnadore.

El largo período de paz conlleva un notable desarrollo económico (con la producción y elaboración de la lana, de la seda y de las armas, incluidas después en las vías comerciales que Venecia había abierto hacía tiempo), y un buen florecimiento de las ciencias, las letras, la arquitectura, la escultura y, sobre todo, de la pintura. Ésta fue impulsada por el maestro de la escuela lombarda de pintura del siglo XV, Vincenzo Foppa (1427 y aprox. 1515) y su doctrina fue acogida por tres maestros del siglo XVI bresciano: Romanino, Moretto y Savoldo no exentos de las influencias ejercidas por grandes pintores del área véneta, el primero de ellos Tiziano que pinta para el noble bresciano Altobello Averoldi una de sus obras maestras juveniles, el político Averoldi, para la iglesia de los Santos Nazareo y Celso (donde hoy todavía se conserva).