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Los orígenes y la Brescia romana

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Del aspecto movido del terreno sobre el cual surge Brescia, nace su nombre: Brixia tiene su origen en “brg, brig, brik”, término celta o ligur, o quizás más antiguo, que indica lugares elevados, alturas. El primer asentamiento testimoniado, que se remonta a la Edad Tardía del Bronce (1200 a. C), está ubicado sobre el cerro Cidneo, llamado así por el mítico Cidno, rey de los Ligures, que lo fortificó. Se convirtió después en un notable centro como capital de los Galos Cenomanos, pero su historia como centro urbano organizado se inicia con la ocupación y después alianza romana: en el 89 a. C. Brixia obtiene el “derecho latino” y en el 49 a. C.la plena ciudadanía romana; pero sólo en el 27 a. C. se completa la pacífica romanización de la ciudad, cuando Octaviano la eleva al rango de Colonia Civica Augusta, única en la Italia septentrional.

Son los años en los cuales el burgo consigue importantes avances de relevancia política, militar y económica: son florecientes, además de la agricultura y el comercio, las actividades de extracción del mármol y del hierro y las artesanales, entre las cuales prima el trabajo de los metales. Brixia adquiere cada vez mas importancia también por su característica de ciudad limítrofe entre las provincias senatorias (las de los Alpes) y las imperiales (transalpinas). **En el siglo 1 a. C. la población recibe su primera ordenación urbanística; el trazado de la ciudad sigue el modelo del castrum (el campamento militar romano): en un cuadrilátero de aproximadamente 800 por 840 metros las calles siguen un trayecto rectilíneo y se cruzan ortogonalmente formando las insulae (las islas); el decumanus maximus (la vía principal de este a oeste) era la porción interna en la ciudad de la Via Emilia Gallica, que unía Milán y Verona y corresponde a la actual via Musei, mientras el cardus (de norte a sur) corresponde al actual via Agostino Gallo. Dentro de los tres kilómetros de recinto amurallado los ciudadanos podían moverse y llegar hasta el Foro (la plaza principal) que, con el emperador Vespasiano, en la segunda mitad del siglo I d. C., se hace más imponente por el nuevo templo, el Capitolium, la Curia (basílica civil, edificio público en el cual se administraba justicia) y el teatro; al suroeste se construyeron las termas públicas, a las cuales llegaba el agua a través de un acueducto de 25 Km de largo procedente de Lumezzane.

La importancia económica y social alcanzada en la era imperial por Brixia, poblada por cerca de 6000 habitantes, es testimoniada también por los apreciables restos de domus romanos (habitaciones de la clase aristocrática) que se asomaban a la via principal (el decumanus), encontrados en el claustro y en el patio de Santa Giulia, bajo la basílica de San Salvatore, en la Huerta del convento de Santa Giulia y en la zona  del Instituto Artigianelli.

La decadencia de Brixia, después de haber sido durante siglos uno de los principales centros de la Cisalpina, comienza hacia el final del siglo III d. C., oscurecida, aunque al principio no dañada económicamente, por la creciente potencia de Mediolanum, convertida bajo Diocleciano en una de las capitales del Imperio de Occidente.

La edad tardo-Antigua (IV-V siglos d. C.) se caracteriza por la extensión de las murallas hacia occidente (el espacio que corresponde a las actuales piazza della Vittoria y della Loggia) y por la construcción de las primeras iglesias después de la legalización del culto cristiano (313 d. C.). Las dos catedrales de Santa Maria Maggiore y de San Pietro de Dom (en el lugar donde actualmente se encuentran el Duomo antiguo y el Duomo nuevo) y el Batisterio (hoy desaparecido) definen un área urbana importante situada mas a occidente que el área sagrada romana.

En los siglos V y VI comienza la degradación de las estructuras arquitectónicas y urbanísticas; escombros, huertos y cabañas borran, después de la invasión de los bárbaros, el decoro de los edificios romanos.