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Las fáleras de Manerbio

Lun, 29/09/2014 - 15:03 -- Laura
Tipologia: 
Brescia, las fáleras de Manerbio, Santa Giulia Museo

El término fálera, inusual en nuestro léxico moderno, deriva del latín phalerae, sustantivo que indica los elementos metálicos, tachuelas o decoraciones de diversa índole, utilizados como ornamento o condecoración militar, para llevar en el pecho o colgados de las bridas del caballo.
Por lo tanto, las catorce fáleras conservadas en el Museo de Santa Giulia, en la sección dedicada a la Protohistoria del territorio de Brescia, son probablemente adornos para las bridas de dos caballos. Catorce discos de plata decorados con repujado, dos de mayor tamaño (diámetro medio de 19 cm) y doce pequeños (10 cm), encontrados junto a fragmentos de cuatro elementos longitudinales curvos y tres cadenas, también de plata.
Su descubrimiento fue casual, como sucede a menudo con los descubrimientos más extraordinarios de la arqueología: los campesinos de los nobles Gorno encontraron los objetos en febrero de 1928, enterrados bajo apenas "dos paladas de tierra" (50 cm aproximadamente), cuando ampliaban el foso del estiércol en la granja Remondina, cerca de la ciudad de Manerbio. Este pequeño tesoro se entregó de inmediato a la policía y, el 11 de febrero de 1928, se confió a Giorgio Nicodemi, el entonces director de los Museos de Brescia. Adquiridos por el Estado, estos se guardaron después en el depósito temporal de las Colecciones Cívicas de Arte de Brescia (hoy Museos Cívicos de Arte, Historia y Ciencia), donde se encuentran todavía hoy.
Ya desde el principio resultaron objetos extraordinarios, pero tan excepcionales que se consideraron inicialmente del periodo longobardo. En cambio, se trata de una de las obras fabricadas por los maestros celtas en el arte de la elaboración de los metales. Carlo Albizzati fue el primero que, en 1933, los definió como "las obras del arte celta más singulares de las que puede presumir nuestro país". Gracias a la comparación con otros objetos similares podemos delimitar la datación de las fáleras de Manerbio en la primera mitad del siglo I a.C. Sin embargo, sus autores no fueron los Cenómanos, tribu de los celtas establecidos en la zona de Brescia desde el siglo IV a.C.; sino que lo más probable es que procedieran de un taller de artesanos boyos o tauriscos, mostrándonos, a posteriori, las relaciones que existían entre los antiguos pueblos de Cisalpina (norte de Italia), Nórico y Panonia (Hungría).

Los discos de plata están repujados desde el revés quizás mediante el uso de punzones, por la repetición de algunos elementos y la presencia de señales de sobreimpresión para retomar el motivo decorativo. Presentan una parte central en relieve, el umbo, rodeada por un cordón: la de los discos más pequeños es lisa, mientras que en los dos más grandes está decorada con un motivo de tres brazos curvos o trisquel, término griego que significa literalmente "tres piernas", y no es otra cosa que el símbolo solar de la esvástica, extendido entre muchos pueblos de la antigüedad. A lo largo del registro externo, todos los discos presentan una serie continua de cabezas humanas. Las cabezas, representadas frontalmente, aparecen muy estilizadas. La cara, con forma oval, presenta el peinado típico de los celtas.
Así la describe Diodoro Sículo en su Biblioteca Histórica: "su cabello es rubio (..) se lo peinan desde la frente hasta arriba y hacia la nuca (...) con estos tratamientos su cabello se hace tan resistente que no difiere de la crin de los caballos. (...) Llevan un bigote largo que cuelga hasta el punto de cubrirles la boca".
Los ojos cerrados y la boca entreabierta, con los extremos doblados hacia abajo confieren a las caras la apariencia de máscaras funerarias.
Se trata del tema del tétes coupées ("cabezas cortadas"), uno de los motivos más importantes del arte celta del siglo II-I a.C., que aparece en muchos objetos como motivo ornamental y al mismo tiempo con valor apotropaico. Aluden a la costumbre celta de cortar las cabezas de los enemigos vencidos que se colgaban en las bridas de los caballos como trofeos o se conservaban en santuarios.
Material preciado, objetos de gran valor simbólico. ¿Por qué fueron enterrados en Manerbio?
Lo más probable es que no se trate de un ajuar funerario, sino de un trofeo de batalla o una donación a un santuario situado en el territorio de ocupación cenómana, al que pertenecían diversas tribus. Desafortunadamente, de este último desconocemos su ubicación, pero debía encontrarse en la zona de Manerbio, como parece confirmar el descubrimiento en esta zona de otro tesoro, esta vez de monedas, que se produjo en la localidad de Gravine Nuove en 1959.

Las fáleras de Manerbio
Catorce discos (19/10 cm), dos guarniciones, tres cadenas
Plata
Primera mitad del siglo I a.C.
Hallazgo casual, febrero 1928, Granja Remondina, Manerbio
En la actualidad en la sección "La edad prehistórica y protohistórica", Santa Giulia, Museo de la ciudad

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